La cordillera Oriental, tutelares del mundo andino

La consolidación del macizo de los Andes, se manifiesta al apreciar la continuidad de la cordillera Oriental, al este del altiplano, que desde el nudo de Apolobamba hasta la cordillera de Lipez, define un arco cuya curvatura máxima se dirige al oriente, este circunda claramente el altiplano, dividiéndolo de la región de los valles. Hacia el norte estas moles graníticas desafían las alturas, con mas de seis mil metros de elevación, la mayoría de ellas montañas de nieve perpetua, pues las temperaturas a mas de cinco mil metros en esta región, son extremadamente bajas. Su configuración responde fundamentalmente a los intensos y prolongados procesos de erosión eólica e hídrica, fuerzas que en la actualidad siguen modelando la configuración de la cordillera. Hay quienes sostienen la teoría de que estas montañas tras emerger por el proceso de corrugamiento de placas, habría alcanzado alturas superiores a los diez mil metros, sin embargo el paso del tiempo habría desgastado de tal manera las mismas, que en la actualidad solo apreciamos una fracción de su talla.2 Sin embargo a pesar de haber perdido gran parte de su tamaño esta cadena es impresionante, especialmente si es vista desde su flanco oriental, el menos conocido, pues desde los seis mil metros de su coronamiento a su base situada a  alturas de mil quinientos metros sobre el nivel del mar en las zonas de los yungas, muestran paredes casi verticales por donde las aguas del deshielo de desprenden de las cumbres en  un descenso de pasmoso vértigo.

Mas compleja que su similar al occidente, la Cordillera Oriental está compuesta de nueve secciones, agrupadas en tres grandes grupos, el del norte caracterizado por nieves perpetuas, el ramal que se desprende de la dorsal para internarse con rumbo este denominado cordillera Cochabamba y la zona meridional que se caracteriza por montañas de menor talla y alto contenido mineral, que en su recorrido cierra el altiplano convergiendo hacia la antes mencionada sección volcánica al sur del altiplano.

 Cordillera Apolobamba

Al norte del Lago Titicaca, la sección denominada Cordillera Apolobamba, constituye el inicio de la cordillera en territorio boliviano, ingresa desde la República del Perú, con dirección nor este – sur oeste, esta caracterizada por la gran cantidad de lagunas de altura, o lagunas glaciares, entre las cuales se encuentra la laguna Suches, la presencia de innumerables nacientes de ríos, modelan un paisaje singular, pues las montañas de la cordillera Apolobamba, descienden hacia el norte hacia una región despoblada y rica en biodiversidad, de tal manera que se ha creado un Parque Nacional en esta zona, con el propósito de preservar los recursos naturales y la belleza escénica de estas montañas, entre ellas el Chaupi Orco, el Cololo, Sunchilli y el conjunto de nevados denominados Palomanis.

La sección Apolobamba nace en el la república del Perú, en el denominado Nudo Vilcanota y se extiende sobre nuestro territorio hasta la quebrada del río Camata, entre los valles inter andinos.

Para llegar a la zona quienes practican el andinismo en sus cumbres, utilizan el camino que une a La Paz con Apolo, el cual pasa por los valles interandinos de Charazani, al pie de los nevados mencionados, o un tanto mas al norte antes de descender a los valles mesotermicos, utilizando una bifurcación que lleva hasta la pampa de Ulla Ulla o un tanto mas al norte atravesando la propia cordillera Apolobamba por el camino que termina en la población de Pelechuco.

Cordillera Muñecas

La sección Muñecas, es la que le da continuidad a la cadena montañosa, esta tiene una dirección nor-oeste, sur-este, desde la quebrada del río Camata hasta el río Consata, el nombre lo recibe de la provincia en la que se encuentra, sus características principales son una relativamente escasa altura, (sus cumbres más altas apenas sobrepasan los 5000 metros) lo que no le permite ostentar cumbre de nieves perpetuas y por otra parte  un importante contenido mineral se plomo y zinc, entre sus montañas.

A lo largo de algo mas de 45 kilómetros, esta serie de montañas mas bajas que el resto de sus vecinas, forma parte de una serie de pasos naturales hacia regiones mas bajas y calientes, sus principales cumbres son las montañas Callinzani, Coanzani y Matilde.

Cordillera La Paz

El paisaje es el otro componente  singular en el recuento de potenciales para el turismo a partir de la cordillera, tanto al pie de las montañas como desde la cumbre de ellas, en el primer caso, desde el altiplano la visión que se tiene de la  cadena de picos nevados es espectacular, principalmente se puede apreciar la continuidad que tiene la sección denominada Cordillera La Paz, conocida también como Cordillera Real, la cual flanquea el altiplano hacia la zona nor oriental, separando esta meseta de la húmeda región de los Yungas paceños, montañas de belleza única como el Illampu, el Ancohuma, el Huyana Potosí, el Mururata y el Illimani, cuyas cumbres sobrepasan con facilidad los seis mil metros de altura, configuran de manera extraordinaria es escenario natural de los Andes.

Con una extensión que supera los 100 kilómetros, esta sección se encuentra desde la quebrada del río Conzata, en la provincia Larecaja, se desplaza con dirección nor-oeste, sur-este, hasta la el cañón de La Paz, formado por el curso del río del mismo nombre.

Sin duda el conjunto de montañas que se encuentra en esta sección son las más importantes desde el punto de vista de su potencial turístico, desde el Ancohuma o Hancohuma que ostenta una altura de 6331 m, el Illampu de 6429m. en su cumbre, el Huayna Potosí con 6088 m, el Mururata con una altura de 5569 m. a pesar de su coronamiento descabezado, hasta el Illimani con 6482 m, presentan nieves perpetuas aptas para el andinismo y sin duda un complejo paisajístico  espectacular que se domina desde una gran distancia ya sea observando desde el altiplano o desde las zonas orientales de los yungas. Estos aspectos han situado a esta sección de la cordillera, en el primer lugar en la preferencia de los turistas, le ha dado además durante muchos años la imagen turística al país, una de las ventajas comparativas es su fácil accesibilidad, pues desde la ciudad de La Paz, se puede tomar el camino hacia Sorata, y llegar al pie del nevado Illampu al norte de esta sección, varias rutas intermedias nos llevan hacia los otros nevados, desde el altiplano, como la carretera a los valles de Zongo que nos conducen al pie del Huayna Potosí y hacia el sur un tanto menos accesibles  los nevados del Mururata, y el Illimani, pues se debe tomar una carretera que une La Paz con los valles del sur, esta ruta es menos frecuentada y por tanto su nivel de accesibilidad es relativamente dificultoso.

Un tanto más al sur del nevado Illimani, se encuentra el cañón de La Paz, formación natural generada por el proceso de desgaste que ha generado el río La Paz, que recoge las aguas del valle del mismo nombre y de las zonas aledañas conocidas como Rió Abajo, Sapaqui, Luribay y Caracato, el paso a lo largo de los años de estas aguas, ha generado un paso natural hacia la región amazónica y constituye la separación entre la cordillera La Paz y la cordillera Tres Cruces.

 Cordillera Tres Cruces

Conocida también como “Quimsa Cruz” esta cadena montañosa se caracteriza por ser el límite de los nevados perpetuos, sus cumbres sobrepasan los cinco mil metros de altura, sus relieves altamente diferenciados, sus paredes rocosas verticales, le confieren semejanza a las montañas de los Alpes, aunque con proporciones mucho mayores. Se destacan las montañas  Yunque, Gigante Grande, Atoroma, Inmaculado, todas ellas sobrepasan los 5700 metros. Se extiende desde el cañón de La Paz hasta el abra de Ventillaque en el departamento de Oruro.

Este es el límite de las nieves perpetuas, pues hacia el sur de este punto, la cordillera adquiere características diferentes, entre ellas la disminución de la altura de sus cumbres, lo que se traduce en la ausencia de colosos nevados como los que ya hemos descrito.

Por otra parte las elevadas cumbres del conjunto Oriental en su parte norte, son también responsables de la generación de una innumerable cantidad de tributarios que alimentan los ríos principales de la cuenca Amazónica, las grandes masas de humedad provenientes de las zonas tropicales ascienden por las laderas del coloso, sin embargo al alcanzar sus cumbres, se enfrían súbitamente, generando una gran cantidad de lluvias en las zonas altas de los Yungas, de tal forma que la cordillera actúa como una barrera natural, que propicia la formación de zonas de alta humedad, como los bosque nublados de montaña, zonas denominadas pluviogénicas, desde donde comienzan a alimentarse los caudales del gran río Amazonas. Esta condición disminuye notablemente en el conjunto de montañas al sur lo cual le confiere a las de valles adyacentes escasos niveles de humedad.

Hacia la parte central del altiplano, la cordillera se divide en dos ramales, uno se orienta  de oeste a este formando la cordillera Cochabamba y el otro continua completando el arco con dirección sur occidental.

 Cordillera Cochabamba

La denominada Cordillera  Cochabamba constituye un  segmento que se desprende del ramal principal de Los Andes y  se dirige hacia el oriente, disminuyendo gradualmente su relieve hasta alcanzar la zona de la llanura en el departamento de Santa Cruz,  se denomina también codo de los Andes, está constituida por una serie de serranías, que van declinando su altura a medida que se separan del macizo andino, el pico más elevado de esta cordillera en el nevado Tunari  con una altura de 5035 metros, se encuentra próximo a  la ciudad de Cochabamba, el resto de las cumbres son menores y por tanto no presentan nieves perpetuas, entre ellos se encuentra el Hapalluni, y el cerro volcán en las proximidades de Pojo, ya en las serranías de Santa Cruz. Esta sección pese a declinar su altura hacia el oriente, tiene un relevante papel en la formación de una gran cantidad de ríos que forman el origen de la cuenca del Mamoré tanto al sur como al norte de sus cumbres, divide a su vez las zonas húmedas (yungas de Corani y Chapare)del sub andino, hacia el norte de los valles secos hacia el sur. Forman parte de  tres Áreas Protegidas Nacionales: el Parque Tunari, Carrasco y el Amboró.

Hacia el sur de la zona central del altiplano  la cordillera se torna menos elevada y más extendida de occidente a oriente, las alturas mayores que se registran en los picos de estas montañas difícilmente sobrepasan los cinco mil metros, por lo cual las nieves perpetuas ya no se aprecian en el coronamiento de estas montañas. Sin embargo una característica  particular de esta región, es la gran cantidad de minerales que se encontraron y explotaron:  plata durante la colonia y estaño en el siglo XX. Es la zona minera de Bolivia, conocida también como cordón estañífero, desde la cordillera de Azanaques hasta la cordillera de Chichas, entre ellas el célebre “Sumaj Orko”3 conocido también como Cerro Rico de Potosí, que desde la  época de la explotación de la plata, se constituyó en el sinónimo de riqueza.

 Cordillera Azanaques

Entre los 18º y 19º de latitud, al este del altiplano, se desplaza la Cordillera de Azanaques, esta constituida por montañas de menor altura, que sus pares del norte, sin embargo se han constituido como importantes yacimientos minerales, tales como el estaño, el plomo y el antimonio, está constituido por cerros como el Negro Pabellón, las mesetas de lava del Morococala, el Azanaques, y la serranía de Chayanta la cual se desprende de la cordillera en dirección sud este. En esta zona se encuentran las minas de Siglo XX, Llallagua y  Catavi, entre otras, constituyéndose en un importante potencial para un turismo orientado hacia el componente histórico cultural. Son también destacables las formaciones de “coladas de lava”, fruto de antiguas erupciones volcánicas que han conformado en la zona extensas mesetas con material ígneo tal como la meseta de Morococala.

 Cordillera de los Frailes

En dirección norte sur, a partir de los 19º de latitud sur, la sección denominada Cordillera de los Frailes, se caracteriza por una profusión de ramales que se desplazan hacia el este, generando de esta forma el ensanchamiento de la cordillera, los cerros más característicos son el Sumaj Orco, el Andacaya y el Paso del Cóndor. Ya en el extremo al sur de la Cordillera Oriental las secciones Chichas y Lipez, se encuentran en un rumbo noreste – suroeste, completando el arco que encierra al Altiplano.

Cordillera Chichas

La cordillera Chichas, define con cerros de menor altura, la configuración de los valles al sur de Potosí, tales como Tupiza, define los límites entre altiplano y la serie de serranías que encierran los valles de Camargo y Villa Abecia en Chuquisaca, un tanto mas al sur la cordillera de Lipez se interna hacia el Altiplano, confundiéndose con el cordón volcánico perteneciente a la cordillera Occidental. Hacia el este, las serranías de Tajsara y las cumbres de Sama definen la frontera entre el macizo cordillerano y la región de los valles, que a su vez están flanqueadas hacia el este por la región de las serranías del frente sub andino.

Cordillera Lipez

La Cordillera de Lipez se encuentra completando el conjunto de secciones que constituyen la parte meridional de la Cordillera Oriental, esta sección tiene una dirección nor-este – sur oeste, completando de esta manera el gran arco que traza la cordillera Oriental en nuestro territorio encerrando de esta manera el Altiplano, de tal manera que se llega a confundir con el Cordón Volcánico de la Cordillera Occidental, sobre el extremo sur del Altiplano Boliviano. Sus principales montañas sobrepasan los 5500 metros de altura sobre el nivel del mar.

 Las montañas y la cultura andina

Para el mundo andino, las montañas son algo más que formaciones rocosas de gran porte, como en muchas culturas del mundo, las moles graníticas, han adquirido una connotación mística de gran importancia, tal vez por su proximidad al cielo, o por que se yerguen con altivez sobre el horizonte, son nombrados hasta nuestros días como o guardianes tutelares al momento de realizar la ofrenda ritual a la “Pachamama”. En los caminos del altiplano próximo a las montañas, los lugares mas elevados son considerados sitios especiales, denominados como “Apachetas”, en las cuales se yergue un cúmulo de piedras, apuntando al cielo, en el cual los viajeros depositan una piedra del camino, como señal de veneración a las fuerzas misteriosas que enlazan lo natural con lo espiritual. Durante la conquista española se intentó infructuosamente abolir estas tradiciones, por ejemplo se impuso el símbolo católico del “calvario”, en las zonas elevadas al rededor de las poblaciones, hoy se pueden ver capillas en estos cerros, pero si se ve con cuidado un tanto mas elevadas están los altares andinos las “Apachetas”, es un muestra de la gran importancia de las montañas en el credo de la cultura andina.

Para el mundo foráneo, las montañas de los Andes son por demás asombrosas, en parte por su colosal altura, pues los turistas europeos conocen montañas nevadas en los Alpes Suizos, a dos mil metros de altura, solo el hecho de encontrarse en la base de una montaña a cuatro mil quinientos metros de altura, ya es para ellos toda una experiencia, sobrecogidos por la sensación del enrarecimiento del oxigeno y experimentando tal vez el mal de altura o descompensación del cuerpo, denominado“sorojchi”, descubren la magnitud mítica que ha hecho de estas montañas dioses en la tierra. Asombrosamente mientras los foráneos sufren terribles sensaciones y carencia de oxigeno a medida que ascienden, los lugareños, cuyo organismo se ha habituado en un proceso de adaptación genética, no sienten fatiga aparente alguna al ascender a estas montañas que ellos consideran mas que un hogar, parte mítica de su esencia. El simbolismo de las montañas de los Andes, es un elemento que le confiere a este conjunto espectacular por sus virtudes físicas, un componente adicional importante si se considera que cada vez más turistas en el mundo son movidos hacia destinos en los cuales las tradiciones, manifiesten la esencia de las culturas, en este caso una cultura milenaria arraigada a la tierra de manera indisoluble.

En la actualidad el potencial de la cordillera se concentra sobre las varias actividades del andinismo, si bien otras montañas en Sudamérica, pertenecientes a la misma cadena montañosa, son más imponentes y atractivas por las facilidades de acceso y servicios, las de Bolivia todavía ostentan la ventaja de no haber sufrido el deterioro por una excesiva afluencia, por otra parte ciertas características, como el entorno cultural y el sorprendente paisaje adyacente a la región amazónica hacen de las montañas de nuestra nación, opciones importantes para el desarrollo del turismo diversificando la actual oferta y considerando como elemento más importantes su cualificación.

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